Diligencia realizada por la SIP de Carabineros permitió ubicar en tiempo record a los ocupantes del vehículo y aclarar las sorprendentes circunstancias de lo ocurrido realmente esa madrugada.
Los hechos se iniciaron alrededor de las 05.00 horas del martes cuando el automóvil Hyundai modelo Station Wagon, placa patente BZJB – 27 circulaba a gran velocidad por calle Tangue, y al llegar a calle Santiago el conductor perdió el control del móvil el que fue a estrellarse contra un cerco de calaminas ubicado en calle Santiago, de propiedad de la Corporación Casa de la Cultura de Ovalle. Asimismo impactó contra el muro posterior del edificio de la Fiscalía de Ovalle.
En los minutos siguientes llegó al lugar una persona que denunció que momentos antes en el centro de la ciudad había un grupo de adolescentes le habían robado el vehículo, reconociendo el móvil siniestrado como el suyo.
Entonces el Ministerio Público dispuso el inicio de una investigación a cargo del Fiscal adjunto Rodrigo Gómez del Pino para ubicar al responsable de los estropicios encargando a la Sección de Investigaciones Policiales de la Tercera Comisaría de carabineros la causa.
EVADIENDO A CARABINEROS EN EL PASEO PEATONAL
Los suspicaces funcionarios de la SIP , con experimentado instinto investigativo, sospechó de la versión entregada por el propietario del vehículo identificado como M. A.S. C., de 28 años, y comenzó una pesquisa empezando por las manchas de sangre encontradas en el vehículo siniestrado.
Fue así como lograron ubicar a tres personas que esa madrugada iban en el vehículo al momento de producirse el accidente, quienes entregaron información suficiente para establecer que quien conducía el automóvil era realmente su propietario.
El hecho es que M. A.S. C., su esposa y otras tres personas en las horas previas habían participado en una celebración de cumpleaños en la localidad de Limarí y regresaban a casa subiendo por calle Vicuña Mackenna.
El conductor al llegar a calle Miguel Aguirre, para acortar camino y suponiendo que nadie lo vería, se internó por el paseo peatonal, pero inesperadamente vio aparecer en la esquina de Coquimbo un furgón policial. Entonces temiendo ser sorprendidos cometiendo una infracción de tránsito (y tal vez bajo los efectos del alcohol) , dobló por Arauco hacia la derecha hasta llegar a Tangue y emprender una huida a toda velocidad por esa arteria hacia el poniente. Fue al llegar a la esquina de calle Santiago cuando el chofer perdió el control del móvil para ir a impactar contra el cerco de calaminas.
Una vez ocurrido esto el conductor retrocedió y lo estacionó en Santiago, frente al 324 y los ocupantes abandonaron el móvil y se dispersaron. Fue entonces que llegados hasta el sector de la plaza de armas llamaron a Carabineros dando cuenta de haber sido objeto de un robo del vehículo por un grupo de cuatro adolescentes.
Pero no contaban con la astucia de los chapulines de la SIP que no se tragaron la versión y trabajaron hasta desenredar la madeja.
Estos antecedentes se encuentran a disposición del fiscal Gómez del Pino que en los próximos días resolverá las acciones legales a desarrollar.

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