¿Cuántas veces hemos sido testigo de un trato poco digno para un adulto mayor? Como cuando desde la ventanilla casi sellada de un banco, se le grita para que pueda escuchar, sin siquiera pensar que cualquiera puede diferenciar en esa voz elevada, cuando ésta es amable y cuando por el contrario, suena impaciente y a veces también agresiva. ¿Ha pensado en como se ha sentido usted como espectador de un hecho de esta naturaleza? ¿Estamos preparados como sociedad y como cultura para tratar a nuestros adultos mayores?
Pareciera que a pesar de todas las intenciones, no es así; en esta sociedad, cuando una persona “se jubila” y deja su trabajo, en el que muchas veces laboró por mucho tiempo, lamentablemente para muchos, este cambio es asociado culturalmente a una vida inactiva, casi marchando hacia el ocaso.
Que situación más injusta para ese enorme cantidad de la población que hoy representa más del 10% de los chilenos, población que ha dejado formalmente de trabajar, pero esto no significa que han dejado de vivir y ser útiles, por supuesto que todavía tienen mucho que aportar a la sociedad y ésta tiene un enorme bagaje de experiencia y conocimientos que recibir de ellos.
Esta es una deuda pendiente que todos tenemos con los adultos mayores, una deuda que se hace cada vez mayor porque el proceso de envejecimiento de nuestra población ya comenzó y se acelerará. Esto significa que los adultos mayores como grupo poblacional serán cada vez más importantes, generando demandas a la sociedad en diversos aspectos como salud, previsión, trabajo, familia y uso del tiempo libre.
La sociedad debe reconocer esta realidad, dándole a la experiencia y a la sabiduría que pueden aportar nuestros adultos mayores un lugar destacado, promoviendo simultáneamente su integración social. Un viejo proverbio chino dice que el grado de civilización de un país, se mide por la forma como éste trata a sus niños y a la población de mayor edad.
Como Gobierno, queremos asumir plenamente esta responsabilidad; para hacer realidad la sociedad de valores con calidad de vida a la que aspiramos, es necesario entre otros compromisos igualmente importantes, apoyar y fortalecer el valor de ser un país más respetuoso con nuestros adultos mayores, generando una mayor y mejor coordinación en las diversas políticas relacionadas con este sector tan importante de nuestra población
Medidas como la eliminación o reducción, en forma gradual y según la edad y condición socio económica, del 7% de descuento para la salud o la extensión de la cobertura del sistema de pensiones solidaria y el incremento de la pensión máxima solidaria, están diseñadas para favorecer directamente la calidad de vida de los adultos mayores, promoviendo y reforzando la integración de éstos a sus familias, con medidas como la creación de un subsidio habitacional especial, para que aquellas familias vulnerables que quieran acoger en sus hogares a sus adultos mayores, puedan ampliar su vivienda.
No queremos seguir siendo un país ingrato con nuestra población de la tercera edad, por el contrario, hoy estamos ratificando el compromiso de fomentar desde el Estado, una cultura profunda de respeto al adulto mayor
Como ha dicho cariñosamente nuestro presidente, ¡QUÉ VIVAN LAS CANAS!
Iván Espinoza Bardavid
Seremi de Gobierno

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