Es lo que se preguntan muchos luego del escándalo por los incidentes del partido final entre Unión Tangue de Ovalle y Fedenort de Coquimbo. La respuesta: mucho dinero.
Para muchos era sólo un partido de futbol más de una competencia amateur, con un final anormal. Para el Unión Tangue de Ovalle era la culminación de una meta deportiva perseguida desde hace cuatro años en que habían llegado a semifinales, aunque viendo frustradas sus ilusiones a último momento. Este año, habían logrado finalmente formar un equipo joven, con jugadores con una buena formación futbolística, y un trabajo serio de los últimos meses. Y se tenía la confianza que este sería finalmente el año del Uni- Uní.
En los hechos el partido en el estadio La Portada fue interrumpido cuando se disputaban 86 minutos, es decir mas del 75 % que señalan las bases de ANFA en estos casos, con la ventaja de Unión Tangue por 3 goles a 2, y en los momentos en que se aprestaban a la ejecución de un lanzamiento penal que hubiera puesto una meta inalcanzable para su rival.
¿Por qué entonces ANFA Regional no reconoce la victoria ovallina?
Hay quienes ven detrás de esta dilatada espera para reconocer la legalidad del triunfo ovallino la presión de terceras personas por deslegitimar esta victoria conseguida en cancha, por lo que está en juego: mucho dinero.
Recordemos que el campeón regional clasifica automáticamente para participar en una competencia mayor: la Copa Chile.
Ya el año pasado vivió esa experiencia un representante porteño, el Deportivo David Arellano, que en la primera fase debió enfrentar a su similar Balmaceda del puerto de San Antonio. En el primer partido en San Antonio empataron sin goles, y repitieron la igualdad en el cotejo de vuelta, 1 x 1 en el estadio La Pampilla, clasificando los porteños de la Región Metropolitana por el gol obtenido de visita. El “Balma” llegó en una tercera fase a la etapa nacional siendo eliminado finalmente por lanzamientos penales por Deportes Copiapó, en partido jugado en San Antonio, aunque en ese proceso obtuvo dividendos económicos impensados para un club amateur.
Es por eso que en el puerto de Coquimbo pensaban que sí era posible una nueva experiencia. Y eso explica que el domingo en La Portada entre los hinchas porteños había un ambiente de fiesta . Se dice que los blancos estaban ya incluso con las botellas de champaña descorchadas, y la orquesta lista, pensando ya en una Copa Chile , con varios miles de hinchas en las graderías y millones de pesos en boleterías.
Y de ahí se explicaría el descontrol al ver que ese sueño se veía frustrado por un joven conjunto limarino. Y de ahí se explique todo ese “lobby” que han hecho en los últimos días ante la ANFA Regional para intentar deslegitimar el triunfo ovallino (ellos fueron los que empezaron la pelea) , pensando que quizás le entreguen por secretaría la clasificación.
Pero una cosa es cierta: que aunque se resolviera la medida extrema de sancionar a algunos jugadores ovallinos que participaron en los incidentes posteriores, insistimos en que acá la responsabilidad es personal, y no del club al que esos jugadores representan.
Aunque, claro, eso no es nada comparable a la actitud bestial de algunos jugadores porteños para atacar a jugadores e hinchas ovallinos, con conductas que incluso podrían justificar una acción penal, aplicando la ley de violencia en los estadios. Esos jugadores no pueden volver a pisar una cancha de fútbol.
Aunque es claro que el legítimo Campeón es Unión Tangue y es incomprensible la dilatación de ANFA en reconocerlo como tal. Lo de las responsabilidades individuales vendrá después.









