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“Muchas veces a las casas comerciales y a los bancos les conviene más que la gente no pague”

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Es la reflexión que realiza el diputado DC, Matías Walker al momento de reunirse con una agrupación de deudores comerciales y financieros de Ovalle.

Se trata de personas que  desde hace un tiempo han venido levantando la voz, desesperadas por las deudas, y los intereses desproporcionados que, aseguran, les cobran los bancos y casas comerciales .

“Lo primero es felicitar a que en Ovalle la sociedad civil se organice en una sociedad de deudores , eso lo encuentro fantástico , porque eso es lo que debe hacer la gente. Es lo mismo que hicimos en una campaña el año pasado donde reunimos un millón de firmas en todo el país, y estuvimos una semana en el paseo peatonal  reuniendo firmas en Ovalle, donde reunimos más de8 mil firmas”, comienza diciendo el parlamentario en conversación con OvalleHOY, afirmando que lo que están haciendo estas personas es llamar la atención de  los legisladores acerca de la facilidad con que se otorgan estos créditos, por una parte y, por la otra,  la falta de derechos del consumidor financiero .

“Concretamente ya hemos avanzado. Primero en una indicación a la Ley que crea el Sernac Financiero, prohibiendo la oferta de créditos por parte de las casas comerciales e instituciones financieras en la vía pública. Eso lo estamos prohibiendo. Si una persona necesita un crédito debe concurrir a la casa comercial y ser informada de cuáles son sus derechos y las características del crédito.

Segundo , ya aprobamos una ley que establece el crédito universal. Eso significa que la gente va a tener un comparador de créditos de una misma clase para comparar las tasas, para comparar el valor final del dividendo, y eso es lo que finalmente va a redundar en una mayor capacidad de información por parte de la gente .

Tercero: Estamos en esta sesión especial de la Cámara de Diputados pidiendo que se revise la tasa máxima convencional que hoydía cobran las instituciones financieras  que es un 50 % sobre el interés corriente, un interés corriente que ya está excesivamente alto consecuencia de la alta concentración que se produce en el sistema financiero . Tenemos cinco grandes grupos económicos en nuestro país que son dueños de los bancos, que son dueños de las AFP, y son dueños de las casas comerciales, y se produce de alguna manera una integración vertical que es sumamente peligrosa “.

Entonces ¿Qué es lo que proponen ustedes?

“¿Que queremos? Exponer de alguna manera este tema de la defensa de los derechos del consumidor, insistir en el proyecto de ley que pretende terminar con el Dicom , proteger los datos personales, de las personas, proyecto que todavía no cuenta con el patrocinio del Ejecutivo.
Vamos a insistir también, de acuerdo a esta exposición , en la necesidad que se premie al buen pagador , el que cumple con el pago de las cuotas de un crédito, que eso tenga un incentivo”.

¿Se incluye también las empresas de sevicios que tanta noticia han hecho últimamente?

“ Queremos terminar con los abusos de las empresas de servicios. Lo que ha pasado con Conafe es una vergüenza, despues de un año y medio que empezaron los problemas por el cobro de las facturas, sigue habiendo reclamos de los usuarios por cortes y por cobros excesivos . No basta que la empresa solamente se obligue a mejorar los centros de atención a los usuarios y que el mismo tiempo se obligue a que no existan cortes. Tiene que haber compensación efectiva, en las cuentas de los consumidores y eso es lo que hoydía está demandando el sernac  a través de esta acción colectiva.

Entonces es un conjunto de proyectos de ley que estamos presentando  en sesiones especiales, y ejerciendo también nuestra facultad fiscalizadora como Cámara de Diputados para terminar con estos abusos. Creo que Chile ya tomó conciencia de la situación y se viene una revisión completa en nuestro país de cómo está operando el sistema financiero.

No puede ser que en un país pequeño los bancos tengan las utilidades más grandes de América Latina , no puede ser que los sectores de más bajos ingresos al no tener acceso a los créditos de la banca recurran a los créditos de las casas comerciales que pueden llegar a cobrar un 50 % de interés al año, no puede ser lo que se está cobrando en intereses en materia de tarjetas en créditos de consumo , líneas de crédito que pueden llegar también hasta el 50 % al año. Eso tiene que terminar y vamos a apoyar a la sociedad civil que se ha organizado por medio de esta agrupación de consumidores”  .

Hay una realidad, que el chileno medio de bajos ingresos económicos para acceder a ciertos beneficios, como equipar su casa, vestirse, adquirir un vehículo, etc. recurren a los bancos o las casas comerciales con los créditos. ¿De que manera se puede equilibrar esta propuesta de ustedes, las necesidades de la gente y la oferta del sistema?

“Lo primero que tiene que haber es una completa información, porque el consumidor muchas veces legítimamente , de acuerdo a las condiciones que se le ofrecen puede servir un crédito determinado, de acuerdo a su ingreso , a su liquidación de sueldo.

Pero las mismas instituciones ofrecen una serie de productos ocultos o atados que el consumidor no conoce y que finalmente terminan redundando en un mayor pago de la cuota como es el caso famoso de los seguros que van atados a los contratos y que muchas veces los consumidores no conocen y terminan pagando mucho más de lo que consideraron en una oportunidad  …”

Las ampliaciones de garantía, también…

“Las ampliaciones de garantía .. y por lo tanto aquí tiene que haber una completa información, porque al final lo doloroso de esta situación es que muchas veces a las casas comerciales, a las instituciones financieras les conviene más que la gente no pague  porque al no pagar se produce un recargo de los intereses que paga lo que se llama el “anatocismo”   , los intereses sobre intereses . Entonces nosotros presentamos un proyecto de ley para terminar con el anatocismo y es un tema muy importante también.

Entonces acá hay también una responsabilidad de la gente de informarse, y ahora esta ley que crea el crédito universal va a permitir contar con esa información . Pero también hay una responsabilidad de las casas comerciales e instituciones financieras que no entregan toda la información a la gente y que no exigen que se acredite un nivel de ingresos adecuado para poder servir la deuda; porque insisto”.

Usted menciona que los Bancos en Chile el año pasado obtuvieron suculentas utilidades. ¿cómo es eso?

“Sí. Nosotros con esto estamos demostrando que los bancos en el 2010 obtuvieron utilidades por 10 mil millones de dólares . Y eso es una cifra escandalosa , porque no estamos hablando de ingresos, sino de utilidad neta . Entonces ahí hay algo que está mal  y nosotros estamos demostrando como se produce un círculo vicioso del crédito. ¿En que sentido? La persona aporta un 12 % de sus ingresos a la AFP , después las AFP colocan bonos de deuda con una tasa de interés de un 6 % , pero las instituciones financieras le terminan cobrando a las mismas gentes tasas de hasta un 45 % por un dinero que emana de las mismas personas , de sus sueldos. Y esa es una situación que nos parece escandalosa que tiene que revisarse. Tenemos que revisar el interés máximo convencional, tenemos que revisar el anatocismo, tenemos que revisar estas ventas de productos o modificaciones de contratos , por ejemplo en telefonía, que se hacen por medios telefónicos . Por eso nosotros hemos presentar un proyecto de ley que obliga a presentar a ratificar ese consentimiento por escrito . Bueno, esas son la respuesta que nosotros como legisladores tenemos que dar a estos abusos .

Se ha citado al superintendente de bancos a la Cámara de Diputados, se está investigando, como ocurrió con las farmacias,  posibles colusiones  en las instituciones financieras para ponerse de acuerdo en las tasas de intereses a cobrar a los consumidores, eso nos parece muy grave y vamos a investigarlo hasta el final”.

¿No le parece riesgoso también la facilidad que tiene la gente para acceder a créditos de consumo. ¿? Hay personas que son compradores compulsivos y se endeudan más allá de sus posibilidades económicas.


“Bueno, primero hacer un llamado a los consumidores a informarse, segundo, a organizarse , a aprovechar este reglamento del crédito universal para comparar los créditos que se le ofrece. Y, por supuesto, a hacer u uso responsable de estos instrumentos . Una persona no debiera comprometerse a pagar en cuotas más allá de un 10 %  de sus ingresos, considerando además que el costo de la vida hoy está subiendo. Hemos citado también a una sesión especial para analizar el aumento de los precios de los alimentos básicos, como es el caso del pan. Entonces el costo de la canasta básica ha aumentado mucho más allá del IPC , entonces yo hago un llamado a la gente a ser más cuidadosa que nunca, sobre todo porque el banco Central acaba de subir en un 0, 5 5 la tasa rectora de interés y eso va a incidir desfavorablemente en el aumento de los intereses de todo”.

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De reforma tributaria a rebaja de impuestos a las personas de más altas rentas

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Una vez más los megalómanos anuncios se traducen en propuestas sin trascendencia. La gran reforma tributaria anunciada, en verdad sólo es una modificación de algunos impuestos.

Se pretende recaudar un bajo monto de dinero, equivalente a aproximadamente a un 0,3% del PIB, entre 700 millones y 1.000 millones de dólares, suma que no permite transformar la educación, que es el enorme desafío propuesto, ni tampoco es una contribución de relevancia en el proposito de alcanzar el desarrollo y menos en el 2018, como imagina la autoridad local del gobierno de Piñera. No obstante, es necesdario señalar que la suma que se recaude es un aporte en el propósito de disminuir el actual deficit presupuestario y de mejorar la educación.

Las medidas anunciadas consisten fundamentalmente en aumentar un 2 % el impuesto de primera categoría que pagan las empresas, subiéndolo a un 20%, supuestamente rebajar los impuestos que pagan las personas de clase media y otorgar a la clase media beneficios de descuentos de impuestos por gastos en educación.

El aumento del impuesto que pagan las empresas pareciera ser una buena medida, sin embargo mientras se mantenga vigente la norma que considera que la suma de impuesto que paga la empresa es un crédito de que goza el socio de la empresa para descontar esa suma de sus impuestos personales, y además este inpuesto se pague sobre base de utilidades retiradas, en lugar de utilidades devengadas, seguirán evadiéndose y eludiéndose enormes cantidades de impuestos,  mediante el Fondo de Utilidades Tributables, aspectos sobre los cuales no se pronuncia el proyecto del gobierno.

Se señala con gran publicidad que las medidas se dirigen a aliviar la carga tributaria de la clase media.

¿Quienes conforman la clase media?

Siguiendo esta clasificación de las clases sociales, si en nuestro país un 81,15% de los contribuyentes no pagan impuestos a la renta por estar exonerados de ello debido a que ganan menos de $535.261, podríamos señalar que ese enorme segmento de chilenos constituirían la clase baja.

Luego, ese 19 % de chilenos que gana por sobre $535.261 y paga impuesto a la renta se divide en cinco tramos. Podríamos señalar que la clase media se forma por aquella fracción de chilenos del primer tramo, que reciben rentas entre $535.261 y $1.189.470, que equivalen a 1.005.822 contribuyentes. Quienes perciben rentas por sobre esa suma ya no serían de la clase media, en especial los 82.349 contribuyentes que perciben rentas de más de 3,5 millones de pesos, y que son los más beneficiados por las modificaciones de impuesto propuestas por el gobierno de la derecha.

Las propuestas de rebaja tributaria es regresiva y claramente se dirige a beneficiar a los más ricos, en lugar de a los pobres o a la clase media, vulnerando principios tributarios fundamentales como el de progresión de los impuestos, así como consideraciones básicas de políticas públicas, en virtud de la cuales es razonable que las grandes fortunas, quienes ganan más hagan una mayor contribución.

Para la clase media es poco significativa la rebaja de tasa propuesta a diferencia de lo que ocurre con las rentas de los más ricos en los tramos superiores. Así, mientras quienes ganan 600 mil pesos mensuales tendrán un rebaja de $6.588, quienes ganan 5 millones de pesos tendrán una rebaja equivalente a $1.546.520, esto es, la rebaja que se otorga a cada rico equivale a la rebaja que se otorga a más de 200 contribuyente de la clase media. En lugar de una pequeña rebaja de la tasa, una medida que impactaría en las rentas de la clase media es que se le eleve el monto de exención a una suma superior a los 800 mil pesos mensuales.

El beneficio tributario propuesto en virtud del cual los contribuyentes podrán descontar del impuesto a la renta los gastos de educación también redundará en beneficios especialmente para las más altas rentas. Ya tenemos que un 81% de los chilenos no podrán hacer uso de ese beneficio, pues estan exonerados del pago de impuesto. Por lo tanto, el beneficio se dirige a los más ricos, que pagan educación privada. Por cierto que esta política aparece atractiva para el segmento de clase media que señalabamos antes, pero para los tramos de contribuyentes ricos es un regalo inesperado. Esta medida permitirá traspasar dineros públicos a colegios particulares, pudiendo transformarse en una subvención a la educacion privada aun superior a los montos de la subvención a la educación pública.

El gobierno de derecha no considera ninguna medida para aliviar la carga tributaria de los pobres. El IVA debiera rebajarse o establecerse un IVA diferenciado, en atención a que es un impuesto regresivo, cuya carga afecta fuertemente las rentas de los más pobres. Tampoco considera medidas fundamentales como el impuesto a las rentas provenientes de la explotación de nuestros recursos naturales estratégicos.

Finalmente, resta preguntarse, entonces, si la enorme diferencia entre los grandilocuentes anunciós y los proyectos de ley enviados al Congreso es manifestación de una desconexión de la realidad o es publicidad engañosa.

Carlos Fuentealba Maldonado
Abogado

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Comunicado ultra verde respecto a acción de dirigente del CDO

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Señor Director:
Intolerable. Por la tarde de ayer lunes un grupo de hinchas nos dirigimos a la práctica de Club Deportes Ovalle en el Complejo Kico Rojas, a manifestar nuestro apoyo a los jugadores y de cierta manera despertarlos  y pedir un poco mas de entrega en los partidos que vienen.

Sin embargo llegamos, colgamos un lienzo con la frase: “Pongan más huevos jugadores, que nosotros damos el aguante”, nos sentamos y a los 5 minutos el “dirigente” Simón Vargas llegó a increparnos y amenazarnos de que si no sacábamos el lienzo, lo sacaba él. Debido a su actitud nosotros no accedimos y esta persona ubicada tras la reja, lo tiró y lo rajó.

Según él, el lienzo provocaba a los jugadores y era “mala leche” y a lo único que habíamos ido a la práctica era a tirar mas para abajo esto, siendo que realmente el único significado del lienzo es el pedir aún mas entrega y amor por la camiseta, nosotros fuimos con él ánimo de apoyar al plantel y levantarlo en esta lamentable situación por la que estamos pasando. Algo normal, si se conoce el entorno del futbol chileno y sudamericano.

Luego vinieron insultos hacia nuestra parte (Iniciados por el dirigente) y frases como “Ustedes no son ninguna wea”, “No han cooperado con el club, no han puesto un peso”, “Vayanse a la ch..., nosotros no queremos apoyo de ustedes, no necesitamos su apoyo ni nada”.

¿Será que estas personas se ponen agresivas y nerviosas al saber que también son culpables de la campaña? Con esto se delatan solos, porque saben que han hecho varias cosas mal. No por trabajar por el club y quizás haber puesto algo de dinero en este último año, le da el derecho de tratarnos así a nosotros los hinchas de este club que tiene 49 años de historia y que con mucho esfuerzo, todos hemos construido.

Pero esto no termina aquí, uno de los dirigentes presentes en el entrenamiento, llamó al jefe de uno de los fanáticos de cierta manera “acusándolo” e indicándole que este se encontraba bajo los efectos del alcohol liderando un grupo de  hinchas que fue a insultar a los jugadores. Para nosotros es un poco cómico y además vergonzoso, ya que esto de ninguna manera fue así. Este hincha y la totalidad de los presentes asistimos sin haber consumido nada de alcohol y además en ningún momento insultamos a los jugadores. Es decir, además de prepotencia injustificada, también hubo injurias por parte de Simón Vargas u otro dirigente de los que estaban esa tarde. ¿Tan mal estamos?

Para agraviar más la situación, estas personas llamaron a Carabineros quienes llegaron, conversaron con nosotros y para desgracia de los dirigentes, nos encontraron la razón y pudimos seguir presenciando la práctica de los verdes del limarí.

Para finalizar, repudiamos totalmente lo ocurrido y exigimos disculpas de esta persona por el mal rato que nos hizo pasar, por sus acciones totalmente equívocas y por esta tremenda injusticia. Esta persona no es dueña del club para faltarnos el respeto de esta manera. Nosotros a pesar del mal momento futbolístico, estamos con el club y viajamos todos los lugares donde juegue. Si esta persona no quiere gente, apoyo, ni aliento, para que esta el club? Las instituciones las hace la gente y somos finalmente nosotros y cada uno de esos fieles hinchas, quienes hemos estado y vamos a estar, para toda la vida. Con nuestro sentimiento no se juega, y nada ni nadie va detener esta pasión y este amor por Club Deportes Ovalle.

Manuel Dubó

Presidente del Club Deportivo, cultural y social “Ultra verde”.

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“Max Weber y la periferia”. Entrevista a Luis R. Oro tapia

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“Una cosa son los discursos que los políticos pronuncian en el escenario y otra cosa, y muy diferente, son los diálogos que ellos sostienen tras bambalinas”, afirma el cientista político ovallino Luis Oro Tapia en entrevista a Revista Pléyade.

La nota realizada por Diego Sazo Muñoz se refiere a la publicación del libro : “Max Weber: La política y los políticos. Una lectura desde la periferia”, y señala lo siguiente:

Luis Oro Tapia, profesor de teoría política en distintas universidades del país, se ha destacado por su labor académica en torno al estudio del realismo político. Sus distintas publicaciones sobre al tema, tanto en libros como revistas especializadas, dan prueba de ello. En la misma línea argumental, durante el presente año Oro Tapia decidió entregar a la imprenta un manuscrito en el que llevaba más de diez años trabajando. Se trata del libro breve y provocador que lleva por título: “Max Weber: La política y los políticos. Una lectura desde la periferia”, editado en conjunto por RIL Editores y el Centro de Análisis e Investigación Política. Sobre el contenido del opúsculo hablamos en la siguiente entrevista:

Diego Sazo (DS) ─ ¿Cuál fue la inquietud intelectual que lo llevó a escribir este libro?
Luis Oro Tapia (LOT) ─ Esta pregunta es más fácil responder en negativo; es decir, diciendo qué cosas no me motivaron. No fue porque Weber estuviese de moda o porque alguien auspiciaba una investigación sobre él. Nada de eso. Eso, para mí, lejos de ser un aliciente es un repelente. Por el contrario, yo creo que uno no elige los temas, tampoco elige a los autores que estudia, sino que ellos son quienes lo eligen a uno. Ellos se le imponen a uno desde los arcanos de la intimidad, desde el yo profundo, incluso en contra de la propia voluntad. Cuando ello ocurre, uno se sorprende a sí mismo reflexionando sobre un asunto que no tiene en carpeta, que no esta incluido en la agenda “oficial” de quehaceres del día, pero la cuestión (en el sentido prístino de la palabra) te tiene agarrado de tal manera que puede irrumpir en cualquier momento, y uno se sorprende a sí mismo realizando reflexiones sobre él en los lugares más insólitos y en los horarios más inadecuados.
Lo mismo ocurre con el estudio de un autor. Cuando uno tiene un acercamiento genuino a él, éste se transforma en un interlocutor. Cuando eso sucede no solamente hay entendimiento del autor sino que también comprensión de su pensamiento. Ello supone, en estricto rigor, experimentar la compasión, por lo tanto, compartir cierto pathos con él. Por eso, tú te sientes retratado por el autor, sientes que tus sentimientos son verbalizados por él, y que él te arrebató tus
“propias” intuiciones como quien te quita las palabras de la boca, pero en el fondo es la lectura del autor la que te llevó, en parte, a cristalizar esas intuiciones,precisamente en virtud de la compasión.
Pero volviendo a tú pregunta, nunca tuve un plan de lectura sobre Weber que fuese rígido y racionalmente predeterminado. Simplemente me dejé llevar por los vaivenes de la motivación. De hecho, mi acercamiento al autor fue absolutamente azaroso; me topé con una frase de él que me cautivó: “La política es necesariamente una actividad de interesados”. Al leerla, y releerla una y otra vez, pensé que era un error de traducción, pues para mí esa frase era tremendamente hiriente. Era, francamente, algo inconcebible. Pero la frase me capturó y me animó a terminar de leer el resto del libro. También me incitó a comparar distintas ediciones para ver si existía un error de traducción. En definitiva, el golpe que me dio el autor fue lo que me hizo abrir los ojos e interesarme por él, es como el golpe que le da el ciego al
Lazarillo de Tormes, ese golpe le permite despertar a Lazarillo y ver algunos retazos del mundo en su desnudez.

DS ─ ¿Entonces, el motivo que lo incitó a escribir el libro fue más bien emocional que intelectual?
LOT — La primera etapa, la de la génesis del libro, tiene indudablemente un componente personal. La segunda etapa fue eminentemente racional. Me explico: el motivo de la escritura del libro fue de índole egoísta, no en el sentido peyorativo de la palabra, sino que al sentido de dar satisfacción a inquietudes propias. El libro tiene mucho de soliloquio, pues tiene a un interlocutor mudo del otro lado que es el autor del texto, en este caso Weber. Yo escribí el libro para aclararme a mí mismo las cosas que Weber decía, para desentrañar y explicarme lo que el autor quería decir. Pero en ese intento explicativo también hay una fuerte componente racional, pues él supone ir rompiendo velos, enjuiciando mitos, analizando creencias; todo ello te lleva a ver y leer la realidad de manera diferente.

DS ─ ¿Cómo fue el proceso de escritura de este libro? ¿Hubo tensiones con el autor?
LOT — El encuentro con Weber fue traumático. Fue, como te decía, con la frase:
“La política es necesariamente una actividad de interesados”. ¡Pero qué ofensa más grande para un idealista! Por ello, las primeras lecturas fueron angustiantes y tenían el sabor de lo prohibido. Quizás por eso me preguntaba: “¿Y si fuese así?”.
Además, tuve un cuestionamiento muy fuertes hacia mí mismo, porque si lo que decía Weber era cierto, yo me interrogaba: “¿Pero cómo no me di cuenta antes?”, si yo antes había hecho una licenciatura en historia, y en esa disciplina se supone que tú estudias lo que ha acontecido, no lo que debiera ocurrir. Después de esa bofetada inicial, Weber me pareció un autor bastante amigable, sobre todo cuando terminé de leer la biografía que de él escribió Marianne Weber, en la que aparece un Weber humano; una persona que te conmueve con sus dudas, cuestionamientos y conflictos personales con el establishment y con la “burocracia” académica.

DS ─ De sus escritos se puede inferir una preocupación por reflexionar en torno a la relación entre ética y política. ¿A qué se debe esta preocupación?
LOT — En mi caso personal, recibí un tipo de educación familiar y también escolar un poco romántica, que muestra más las cosas como deberían ser que como son.
Entonces la lectura del libro significó para mí correr la cortina y mirar por la ventana el mundo que está más allá de las fronteras de tu casa, fuera del domicilio protegido. Cuando digo esto me acuerdo del libro Demian, de Hermann Hesse, concretamente del protagonista Emil Sinclair. Este personaje vivía en el mundo protegido de su hogar. Pero fuera de su casa, incluso en la cocina de la casa, comenzaba el otro mundo; el mundo real, aquel que no coincidía con los ideales humanitarios ni tenía la atmósfera del regazo familiar. Con Weber pude correr la cortina y ver ese otro mundo, que funciona de manera muy diferente a como a mí me lo habían enseñado en mi propia familia, en la escuela, en el liceo y en launiversidad en que estudié mi carrera de pregrado.

DS ─ Un apartado del libro lleva por título “Las palabras nobles como armas semánticas”. A través de esa reflexión usted nos invita a estar a atentos a los dobleces de los discursos políticos que enarbolan principios éticos y motivaciones sublimes. En su opinión, ¿por qué los ciudadanos desechan lo real y prefieren quedarse con las apariencias?
LOT — Nosotros, cándidos espectadores, vemos el espectáculo de la política, y a veces nos involucramos en ella, imaginado que ella es un espacio en el que los políticos rivalizan para realizar el “bien común”. También imaginamos que los políticos tienen unos códigos éticos idénticos a los nuestros y que ellos son consecuentes y que van a cumplir con lo que dicen en sus discursos, pero no es así.
Una vez que entrevemos qué sucede tras las bambalinas del quehacer político nos damos cuenta que los discursos normativos son sólo coartadas para mantener cautivos a los espectadores. Una cosa son los discursos que los políticos pronuncian en el escenario y otra cosa, y muy diferente, son los diálogos que ellos sostienen tras bambalinas. A nadie le gusta que le destruyan sus ilusiones. Por eso, los “off the record” de los políticos siempre tienen algo de decepcionante, ahogan el entusiasmo, destruyen la ilusión y los ciudadanos latinoamericanos, en política por los menos, casi siempre optan por lo verosímil en desmedro de lo verdadero. La política, no obstante su descrédito, continúa siendo una pasión, aunque dormida.
De hecho, al menor ruido despierta airadamente y más aún cuando alguien trata de enrostrarle su mendacidad. Los latinoamericanos son reacios a ver la política en su desnudez. Por tal motivo la recubren con idealizaciones y discursos moralizantes. Por eso, son seducidos fácilmente por los discursos que apelan a motivos sublimes o por propuestas políticas que recubren sus impudicias con artificios retóricos y palabras nobles, como por ejemplo: ética, justicia, igualdad, bien común, vocación de servicio público, etcétera. Tal actitud contribuye a explicar porqué se embelesan con la retórica grandielocuente, la pompa, las charreteras y la ostentación del poderío. A los latinoamericanos, en definitiva, les gusta la teatralidad del poder.

DS ─ Entonces, ¿como espectadores también podemos husmear a la política tras bambalinas? ¿Es esa la invitación que usted hace con su libro?
LOT — Sí, es una invitación a ver la política tras las bambalinas. Yo creo que en nuestra sociedad —por razones que no tengo del todo claras— tenemos una visión completamente idealizada y romántica de la política, en circunstancias que en otros ámbitos somos completamente lúcidos para ver las cosas. Somos tremendamente perspicaces para darnos cuenta que en la feria el kilo de tomates nunca es un kilo, sino que 900 gramos o menos, y pese a que nos damos cuenta aceptamos el fraude sin ofuscarnos. Pero en política extrañamente no ocurre eso.
Eso sí, estoy consciente de lo importante que es mantener las ilusiones políticas, los velos normativos, los visillos románticos que permiten concebirla y verla de manera idealizada. Por eso, no sé si es mejor reencantar la política o asumirla tal cual ella es. Reencantarla supone recubrirla con un nuevo visillo romántico, adobarla con una nueva mentira noble, revitalizarla con un nuevo mito. Ello implica, en definitiva, ocultar la verdad y reemplazarla por lo verosímil, entronizar la apariencia y expulsar lo real.

DS ─ ¿Cómo podemos conciliar estos dos aspectos?
LOT — Yo creo que no son conciliables en una ecuación perfecta, pues siempre están en tensión. La cuestión de fondo es qué tanta verdad puede soportar un hombre o una sociedad. Una sociedad que tiene un sentido político es una sociedad que está consciente de que la política es un conflicto de intereses que se disfraza como lucha de principios y que sabe, además, en qué momento es pertinente enfatizar la retórica de los principios y en qué momento es pertinente desnudarlos y hablar llanamente de intereses. Pero claramente no todo puede desnudarse y quedar reducido a intereses, porque si ello ocurre la política pierde su halo romántico y pierde vitalidad hasta llegar a un punto muerto, a la apatía, la abulia y la inacción. El exceso de verdad, el exceso de realismo, conduce finalmente al inmovilismo. La verdad quema las ilusiones. En una sociedad sin ilusiones no hay nada que aliente el entusiasmo y que anime a los hombres a realizar sacrificios o a realizar acciones de manera decidida. En un mundo así nada vale la pena.

DS ─ Entonces, ¿cómo motivar la participación política en un escenario de realismo?
LOT — Nuestra sociedad vive apoltronada degustando una amargura suave, pero persistente, que es producida por la convergencia de efluvios de satisfacción e inconformismo. Tal paradoja es una contradicción vital y es ella quien la tiene inmovilizada. Es el inconformismo satisfecho quien nos tiene sumido en el marasmo político e intelectual y en el tedium vitae. Por eso, yo creo que a nuestra sociedad le hace falta una inyección a la vena de realismo político y otro jeringazo, pero de menor cuantía, de idealismo. Porque lo que hoy existe es desencanto. El es producto de la frustración; debido a que no se cumplieron los sueños de las décadas anteriores. Cuando se comprende que los sueños eran sólo quimeras sobreviene la rabia, la frustración, que después de un tiempo se transmuta en decepción, en escepticismo y, finalmente, en inmovilismo. La apatía, después de tanta excitación onírica, produce placer y satisfacción. La actitud realista invita a ponerse de pie, a levantarse de entre los escombros en medio de las ruinas, y brinda las pistas de lo qué es posible hacer y también sobre lo qué es imposible. En el realismo siempre existe esa tensión. Y esa tensión es la que se echa de menos ennuestra sociedad.

DS ─ ¿Por qué existe una inclinación natural entre los latinoamericanos, y especialmente en los chilenos, a idealizar la política?
LOT — Yo creo que la tendencia a idealizar es inherente al ser humano. En el tiempo y en el espacio cambia el objeto idealizado y en una misma sociedad la inclinación a idealizar puede ser canalizada a diferentes entidades, según pasan los años. De manera que la tendencia a idealizar la política no es exclusiva de los países latinoamericanos, aunque claramente se da con mayor intensidad en ellos.
También hay otras sociedades que pasaron por este proceso de idealización, ya sea de instancias (la revolución), de instituciones (el partido) o de personas (el caudillo). Pero también hay que tener presente que esa zona gris que está entre la desesperanza y la esperanza produce, paradójicamente, expectativas desmedidas.
Si hay algo que es característico de la política latinoamericana es la confianza desmedida en los caudillos. Ella tiene sus raíces precisamente en la desesperanza que producen las condiciones de vida desmejoradas de la población o en el miedo que tienen los sectores acomodados de ser despojados de sus bienes. Por eso, en nuestros países existe la figura del caudillo redentor, benefactor o protector. Por eso, existe el “peronismo” en Argentina, “chavismo” en Venezuela, “castrismo” en
Cuba y en Chile, en su momento, el “allendismo” y el “pinochetismo”, aunque en nuestro país el caudillismo es de menor intensidad que en otros países de la región.
Presumo que Chile es así porque contamos con instituciones más fuertes.

DS ─ ¿Comprender la política desde la óptica realista es, finalmente, un aliado para la institucionalidad?
LOT — Sí, pero también el realismo, por lo menos en la vertiente de Weber, está conciente de que si existe una excesiva burocratización, ella puede ahogar la vitalidad de los liderazgos. Las instituciones, cuando son fuertes, contienen la impulsividad de los liderazgos que tienen ribetes de caudillismo. Yo creo que en el realismo siempre hay una tensión entre instituciones y liderazgo.

DS ─ Maquiavelo y otros autores ya habían sugerido la noción de la autonomía de la política. Entonces, ¿cuál es la originalidad de Weber en este aspecto?
LOT — Yo creo que en Tucídides, concretamente en el Diálogo de la Isla de Melos, hay una noción en ciernes de la autonomía de la política. También está en Tácito y sin duda en Maquiavelo, aunque en ninguno de ellos esa prenoción deviene en una noción. En cambio, en Weber existe claramente una noción, aunque ella no llega a alcanzar el estatus de un concepto. Y digo que es una noción porque en Weber hay una teorización —es cierto que es somera, pero la hay— sobre la autonomía de la política, porque considera otros elementos de juicio que no habían sido incluido por otros autores, por lo menos de manera explícita. Las sociedades complejas poseen especialización de funciones, y en la práctica éstas crean de manera subrepticia ciertos códigos normativos que son ad hoc a la función. Entonces, la noción de la autonomía de la política es un producto de esta especialización defunciones. Por eso, ella sólo es posible en las sociedades complejas, es decir, en aquellas que existen diversidad de funciones y roles especializados.

DS ─ ¿Eso quiere decir que aún no contamos con una noción acabada respecto de este tema?
LOT — Probablemente existe una definición, y yo la desconozca, pero sí sé que existen nociones similares que están mejor configuradas. Así, por ejemplo, Pierre Bourdieu habla de “campos”, Georg Simmel de “ordenamientos vitales”, Eduardo Spranger de “esferas de valor”. Tras todas ellas subyace la idea de que las sociedades complejas tienen diversidad de funciones y cada una de ellas tiende a crear sus propios códigos normativos.

DS ─ ¿Por qué la discusión en torno al realismo político no genera interés en la intelectualidad chilena?
LOT — Básicamente, porque ésta es una sociedad que se deja cautivar por las propuestas normativas. Dichas propuestas las asimilamos de manera irreflexiva y rápidamente las convertimos en peroratas imperativas y en un santiamén son incorporadas al discurso oficial. Nosotros, los chilenos, por razones que desconozco, en la segunda mitad del siglo XX alucinamos con los ideales, aunque también durante el siglo XIX, pero creo que en menor medida. Pero claramente el enfoque realista en Chile es bastante marginal, minoritario y no siempre bien visto.
Es más: creo que causa reticencias y desconfianzas. Por eso, el realismo es impopular; no reditúa votos ni aplausos, ni aceptación social. El enfoque realista de la política en Chile es políticamente incorrecto.

DS ─ ¿Lo mismo ocurre con el mundo académico?
LOT — Sí. La verdad es que en Chile cuesta identificar autores que suscriban claramente a la visión realista. Por el contrario, es más fácil ubicar aquellos que adscriben a la visión normativa o idealista de la política.

DS ─ Volviendo al libro: ¿qué significa plantear una lectura de Weber desde la periferia?
LOT — Significa que es imposible que yo lea a Max Weber como lo haría una persona que vive en Europa Central, o incluso cualquier otro europeo de cepa. La lectura que yo hago de Weber está filtrada, mediada, contaminada con las propias circunstancias que a mí me ha tocado vivir, y esas son las circunstancias latinoamericanas, concretamente las chilenas. Tal vez, lo que me cautivó de Weber fue que lo leí en la década de los noventa, cuando el tema de la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad era abordado de manera reiterada por los medios de comunicación, ya sea en las columnas de opinión, en las cartas al director o por los protagonistas de la coyuntura política de aquellos años. En fin, me di cuenta cuán equívoca era la compresión que ellos tenían de esos conceptos y esa fue una razón, entre otras, que me animó a escribir el libro.

DS ─ ¿Por qué sería interesante leer este libro? ¿Cuál es la invitación al lector?
LOT — Mi interés es que el lector, al terminar de leer el libro, quede con preguntas como las siguientes: “¿Y si eso que dice el autor fuese realmente así?”. “¿Es necesario reencantar la política o es mejor asumirla, sin parpadear, tal cual ella es?”. Si surge una de esas interrogantes, u otra de similar índole, yo me doy por satisfecho, porque el libro es una invitación a razonar, a reflexionar, y a autocuestionarnos.
De hecho, lo que yo intenté hacer fue traspasar mis propios
cuestionamientos al lector.

Por Diego Sazo Muñoz

Publicada en REVISTA PLÉYADE
 JULIO-DICIEMBRE 2010

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Gabriela Mistral y su concepto de Madre.

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Estamos por llegar a una fecha muy especial  “DIA DE LA MADRE” y que mejor, que recordar a nuestra poetisa, que fue una fiel defensora de los derechos de la mujer.

La vida de la poetisa va marcando su actividad literaria, en que está presente la soledad, la destrucción, el dolor, el amor  y la ternura. Por ello, que su preocupación y esencia, sean; los Niños, América latina y la Mujer.

Para Gabriela, la más importante función de la mujer en la sociedad, es ser madre. Ella lo relaciona a la tierra y a las tradiciones indígenas. Nos dice “La montaña que me mira, también es madre, y por las tardes la neblina juega como un niño por sus hombros y sus rodillas”. (ORFEO. Rev. De Poesía y Teoría Poética. Santiago de Chile 1967. Pág.93 Poema de las Madres).

Ella critica el trabajo duro de las mujeres, reclamaba el derecho a la educación  de la mujer, aludiendo a la dignidad que se le quitaba al mantenerla aislada del mundo exterior, recluida en los quehaceres domésticos, prisionera de la ignorancia y por lo tanto, inhabilitada para efectuar oficios, casi siempre reservados para los hombres. (“La Instrucción de la Mujer”. Vicuña, 08 de marzo de 1906. La Voz de Elqui). “Instruir a la mujer es hacerla digna y levantarla. Abrirle un campo más vasto de porvenir, es arrancar a la degradación muchas de sus victimas…”. Exige una legislación que divida el trabajo por  sexos y que se reconozca su trabajo en el hogar, ya que, así, puede ejercer su rol principal, el ser Madre, donde se produce una relación intima con su hijo y esto pasa a ser la relación más dura y eterna, ya que, evoca el contacto con lo eterno, es decir, con su gran religiosidad y por ende Dios.

Cuando leo a Gabriela Mistral, me trae a la memoria a mi madre, debido a que ella fue un fiel reflejo del pensamiento de la poetisa, en el sentido que fue para mí, muy importante en mi educación, ella me decía, que lo único que me podía dejar era la educación y por ende, pese a su poca escolaridad, se esmeraba por prepararme para la vida, fue mi primera Maestra  y ese era un principio de la poetisa; “Todos los que vienen después de ti, madre, enseñan sobre lo que tú enseñaste y dicen con muchas palabras cosas que tú decías con poquitas..”

La madre de Gabriela fue doña PETRONILA ALCAYAGA ROJAS, quien nació en Vicuña el año 1845 y falleció en La Serena en 1929. A ella le dedico todo su afecto y cariño y que se refleja en su obra, por eso se afirma que: “No hay página suya, sea verso o prosa, cuyo contenido sea la maternidad y el amor filial, que no esté inspirado en su tierna imagen”. (Gabriela Mistral-  A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO.DIBAM. Pág.5).

Gabriela quiso ser madre y no pudo tener hijos propios. Pero fue Maestra y los niños de sus escuelas pasaron a ser sus hijos. Ella entendió en plenitud  el don de la mujer de ser madre y me uno a ella a través de su verso:

“Gracias en este día y en
todos  Los días por La capacidad que me
diste  de recoger la belleza de la tierra,
como  un agua que se recoge con los labios,
y  también por la riqueza de dolor
que puedo llevar en La hondura de mi
corazón sin morir “.
(Evocación de la Madre).


OCTAVIO  ÁLVAREZ CAMPOS
PROFESOR DE HISTORIA Y GEOGRAFIA
COQUIMBO

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