Recordando la tragedia ocurrida a mediados de enero en un packing de O’Higgins, en un episodio similar, al lugar concurrió con prontitud una unidad especializada del cuerpo de Bomberos de Ovalle.
Se trata de la unidad de Materiales Peligrosos, Hazmat, a cargo del oficial Iván García Valdés, y el Comandante del Cuerpo de Bomberos, Drago Yurín, que llegó al Frigorífico de la empresa LCL ubicado a pocos kilómetros al oriente de Sotaquí.
En ese lugar pudieron verificar que la emergencia ya estaba siendo controlada por personal de seguridad de la empresa, correspondiéndole a ellos efectuar las mediciones respectivas en el entorno para ratificar la ausencia del material peligroso.
La emergencia, según se explicó, habría ocurrido cuando personal del frigorífico, hizo un corte en una cañería que conduce amoníaco, sin hacer cerrado de manera total la llave de paso.
Sin embargo, tres empleados a cargo de emergencias de la empresa, con equipos de respiración autónoma, procedieron a ingresar al sector amagado para cerrar la llave. Posteriormente los voluntarios bomberiles, con sus equipos respectivos, verificaron la ausencia de presión residual en las cañerías.
Se señaló que no obstante la peligrosidad del incidente, al ser la emergencia al aire libre, el riesgo era menor que en el caso del packing de la empresa Los Nobles, en la Región de O'Higgins, donde falleció un joven trabajador en el interior de una cámara frigorífica, y un segundo resultó afectado de gravedad.
El amoníaco, que es usado en cámaras frigoríficas, al ser inhalado en concentraciones elevadas produce irritación de garganta, inflamación pulmonar, daño en vías respiratorias, y ojos. A medida que aumenta la concentración puede llegar a producir edema pulmonar, o producir la muerte.
En contacto con la piel el amoníaco gaseoso puede producir irritación, sobre todo si la piel se encuentra húmeda; producir quemaduras y ampollas al cabo de unos pocos segundos de exposición con concentraciones atmosféricas superiores a 300 ppm.









