Iniciativa pretende la construcción de un edificio de dos pisos para reemplazar a las actuales y dañadas dependencias de la parroquia San Vicente Ferrer.
Las obras serían iniciadas en el primer semestre del próximo año, para lo que ya la administración parroquial cuenta con el financiamiento asegurado.
Cuando en Mayo del 2002 el templo parroquial, con aportes del empresario Guillermo Luksic, fue reinaugurado luego de ser sometido a una profunda restauración por el estado de deterioro que quedó como consecuencia del terremoto de octubre del 1997, quedó pendiente una segunda etapa, que incluía la casa parroquial que también sufrió severos daños. En esa ocasión ese edificio ubicado en el costado que da a la calle Libertad, y que forma una L por la parte posterior del templo, por falta de presupuesto, sólo fue sometido a una operación cosmética.
El párroco José Luis Flores, nos acompaña en un recorrido por el inmueble, entre estas las dependencias de su casa habitación. En su dormitorio, ubicado en la parte posterior, el muro presenta una preocupante inclinación sobre el lecho del sacerdote, aunque este prefiere tomarlo a la broma. Los muros , bajo el estuco, muestran asimismo un evidente y peligroso estado de deterioro.
El proyecto, que fue sometido a la consulta de la comunidad parroquial, es decir aquellas personas que participan directamente de las actividades del templo, mediante una votación, arrojó una mayoritaria inclinación a favor de la iniciativa.
Este considera la construcción de un edificio de dos pisos, que tendrá la forma de una L. En la parte posterior la casa del párroco, un salón de reuniones, y dependencias administrativas, entre otras . En tanto en la parte lateral, con la calle Libertad, será destinada a un área de locales que serán arrendados para el comercio.
El párroco José Luis Flores, aunque reconoce que a muchos los hará ariscar la nariz, explica que esto último obedece a la necesidad de financiar las actividades de la parroquia, los gastos de servicios básicos y mantención del templo, que cada vez son mayores y no alcanzan a ser cubiertos con los aportes de los fieles.
El proyecto, que está en proceso de elaboración, será licitado lo antes posible y tendría un costo de alrededor de $ 250 millones de pesos.
Estos recursos provienen de la venta de los terrenos ubicados en calle Socos de Ovalle, donde estuvo un tiempo el pasaje Masnata, y luego fueron arrendados a una universidad. Estos fueron enajenados en noviembre y adquiridos por una conocida empresa ovallina.
El párroco da la garantía que el proyecto arquitectónico respetará el estilo arquitectónico del antiguo y tradicional templo .
“Nos damos cuenta que a mucha gente (en especial aquella que no tiene que ver con la iglesia) le va doler que se cambie el antiguo edificio por uno nuevo , pero queremos ofrecer a la ciudad un proyecto que sea un aporte para Ovalle, pero también un lugar seguro y digno para quienes lo ocupamos; al mismo tiempo que permita a la iglesia subsistir en el tiempo “, concluye.
Mientras tanto están preparándose para trasladarse hasta las dependencias de calle Arauco, donde estarán ubicadas las oficinas administrativas, las salas de reuniones, y los equipos de la radio, entre otras.










